Revolución transversal

Revolución transversal

Paco Tomás es un superviviente de una manera de entender la radio que, desgraciadamente, hoy nos suena muy lejana. Una propuesta que hizo de la originalidad  y la irreverencia su bandera. La que los domingos por la noche nos proponía revisitar el mito de Enrique y Ana en vez de hablar de  fútbol y la que, para comer todos los días, nos servía una ración de carne cruda.

Sabedor de que esta época terminó con la dichosa crisis, trata cada semana de sacar adelante Wisteria Lane, el programa de temática LGTB que produce-guioniza-dirige-presenta cada sábado en Radio 5. Cada vez con menos recursos. Y aunque es consciente de  la desfachatez que tienen quienes le exigen resultados escatimando los medios, se muestra consecuente con su situación de debilidad y mantiene las formas con una sonrisa torcida.

Aunque esta impostura se mantiene sólo hasta que dejamos de hablar de la radio que se hace “desde los despachos”. Entonces es cuando aparece un Paco Tomás totalmente desconocido para el oyente. El ciudadano cabreado que propugna que el sistema está muerto y que carga contra un modelo educativo represor con el movimiento LGTB; y el periodista que defiende el cruising y que invita a los jóvenes a no dejar nunca de rebelarse. “Porque mientras nos dé la gana, tendremos futuro”.

La imaginación al poder

“En la radio actual me da la impresión de que no hay imaginación”. Desde esta premisa partió Paco Tomás cuando comenzó en La Transversal. Y la apuesta no le salió nada mal. Con un imaginario propio, consiguió conectar con una comunidad de oyentes que rápidamente se convirtieron en incondicionales del programa. Como él mismo reconoce, el programa se convirtió “en un fenómeno de culto que hoy me ha superado. Ahora estoy por debajo de La Transversal”, asegura.

Y, aunque cancelaron el programa cuando “todavía podía dar muchísimo más de sí”, utilizó esta misma fórmula de “darle una vuelta a todo” cuando heredó Entiendas o no entiendas y lo convirtió en Wisteria Lane. Pese a que rápidamente sentencia que ambos programas no se parecen en nada. “Lo único que recuerda a La Transversal es el personaje de Xisca”, nos confiesa.

Es cierto que se aprecia una transformación del Paco Tomás que actuaba en La Transversal al que ejerce como periodista en Wisteria Lane, pero el deseo de ir más allá de la evidencia se nota. Así, aunque el programa tenía un formato LGTB desde su concepción por parte de Radio Nacional, Paco quería llevárselo a su terreno.

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En primer lugar,  porque se marcó como objetivo que “el público heterosexual escuchara Wisteria Lane” y que dijera “¡coño! Se está hablando de cosas que me interesan”. Y, en segundo lugar, porque quería reivindicar el humor para hablar de temas LGTB. “Porque es verdad que todavía quedan muchas batallas que ganar, pero si entramos en ese mundo del somos víctimas de lo que está sucediendo, empezamos a regodearnos en una especie de pesimismo que tampoco nos identifica como colectivo”.

Referentes

Para Paco Tomás “todos los gays, lesbianas y transexuales de este país y de todos los países del mundo tienen una labor fundamental: cambiar la percepción que tiene el mundo heterosexual del homosexual”. Y eso a pesar de la permisividad social que dice alberga la sociedad respecto a los comportamientos homófobos.

“Por ejemplo, hace seis años, si eras homófobo, te daba vergüenza decirlo. Porque estaba mal visto. Pero ahora gracias a las declaraciones de obispos, del ministro del Interior, con este caldo de cultivo que se genera con una derecha tan recalcitrante como ésta…” Y lógicamente sale a colación el pitote que se ha generado en Francia en torno a la cuestión del matrimonio igualitario y su tratamiento en los medios de comunicación.

“Me sorprende mucho del país que inventó el menage a trois. Pero por lo que yo he visto, creo que se está informando bien, en el sentido de que no se ocultan esos brotes de violencia que lo que hacen es deslegitimar el discurso de esas personas”, valora Paco Tomás.

No obstante entiende que hay espacios donde salir del armario resulta más complicado. Uno de ellos es el deporte profesional. Y en nuestro país eso significa hablar de fútbol. “Imagínate cuando ese futbolista [que ha salido del armario] salta al campo y se encuentra ese Camp Nou o ese Bernabéu coreando ‘maricón, maricón, maricón’. Y estoy convencido de que pasaría. El individuo, uno por uno, es esperanzador. La masa es una cosa monstruosa y un campo de fútbol es un sitio donde yo he escuchado cosas espantosas”.

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Para Paco, el problema radica sin duda en nuestro modelo educativo. Concretamente, en el poder que conserva la Iglesia en la formación de la personalidad de los niños a través de los conciertos en educación. “Hay muchísimos colegios en los que curas y monjas son los que deciden cómo te van a educar. Y, aunque tú digas que hay que educar planteando que haya diversidad afectiva-sexual, pues como ellos no lo van a hacer, seguirán educando para que eso en sus colegios no exista”. Pero, en última instancia, tiene claro que el culpable  es el poder político, puesto que es quien lo permite.

Nuestra democracia, un one hit wonder

“Nosotros salimos de la dictadura y nos encontramos con una transición democrática que, como la hicimos sin excesiva violencia, parece ser que es ejemplar y que podemos seguir viviendo  el resto de nuestros días de un éxito que tuvimos. Nuestra democracia es como los grupos de música que sólo tienen un éxito”.

Pero su indignación no había hecho más que empezar, pues todavía le quedaba tocar a zafarrancho contra la connivencia de buena parte de la clase política con la oligarquía financiera de nuestro país. “Este sistema sólo valora el dinero. Entonces la gente que tiene el dinero es la gente que ama este sistema por encima de cualquier cosa […]. Y lucharán para que eso no cambie”.

Lógicamente este discurso de lucha de clases sólo podía tener un desenlace: la revolución. “Pero como decir esto es un poco heavy”, Paco Tomás prefiere llamar a la insumisión a esa generación que Europa ha dado ya por perdida. “Es mentira. ¡Cómo se puede tan sinvergüenza de decir que ésta es una generación perdida! Lo que hay que hacer es plantar cara.  Ahora mismo estamos viviendo unos tiempos en los que nos están imponiendo lo que debemos hacer. Y eso no lo podemos consentir”.

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Lee la entrevista completa a Paco Tomás.